El extraño mundo de Narcolas

Un poco de todo

domingo, junio 04, 2006

Una mañana de votación

- ¿Pecador Electoral? ¿Esta usted bromeándome?
- No, ese es mi nombre – dijo el chico, de unos 20 años mientras recibía la cédula de votación.
- Pero en la cartilla sale Nicolás Bello.
- Hoy en la mañana desperté siendo Pecador Electoral, yo tampoco me lo explico, tal vez mañana vuelva a ser yo. Ahora déjeme poner tranquilo mi voto para poder irme y que ustedes puedan cerrar tranquilamente su mesa.

Entró a la cámara secreta, vio la cédula y aguantando el asco marcó el recuadro con la estrella roja. Luego, sin decir nada, con cara de pocos amigos, puso el voto, firmó y manchó su dedo – la marca del arrepentido – y salió para poder, al menos durante un rato, escapar de la realidad inmediata.

Mientras salía por la puerta, una señora entregaba su identificación al presidente de mesa.

- ¿Pecadora Electoral? ¿Está usted bromeándome?

miércoles, abril 26, 2006

El Sr. Benavente

Sentado frente a nosotros, con un cigarrillo encendido y ofreciendonos una copa, el Sr. Benavente hacía gala de una excentricidad matizada de excelentes modales y educación dignos de un gran anfitrión. Lo que más me había llamado la atención hasta el momento era el cuarto que estaba repleto de objetos alusivos a guerra: dos fusiles (uno con mira telescópica), una colección de cascos y de boinas de diferentes países y épocas, un viejo uniforme y una enorme cantidad de fotografías de soldados componían su colección. Sin embargo, ante todo este agresivo ambiente, el Sr. Benavente tenía un aire de tranquilidad contagioso. Era un hombre grande, colorado y bigotón; alegre y gracioso; y con un sentido de la educación que llegaba a rayar con la locura.

“Mi bisabuelo peleó la guerra Franco-Prusiana…” empezó. Mi compañero me golpeó un costado para sacarme de mi trance ante tal parafernalia de recuerdos y me hizo notar que el hombre había empezado a hablar. Saqué entonces la grabadora. “Podría empezar de nuevo, ¿por favor?” le interrumpí.

“Sí, como no. Mi bisabuelo, Joseph Benaventure, fue soldado del lado francés durante la guerra Franco-Prusiana. Saben a cual me refiero, ¿no? La guerra entre Prusia y Francia en 1870. En ese entonces las batallas se peleaban con grandes ofensivas, embestidas de caballería y cañonazos. Mi tatarabuelo fue un hombre valiente, llegó a ser General y planeó una estrategia que podría haber cambiado el curso de la guerra. Constaba en buscar una alianza con Inglaterra y que desembarquen tropas en el norte de Prusia. Él mismo fue a hablar con la Reina. Sin embargo el ejército prusiano llegó a París antes de lograr tan esperada alianza y ganó la guerra”

Dada la naturaleza de la entrevista, decidí no intervenir, a pesar de lo inverosímil de su historia. Los libros de historia no habrían obviado a tal general con una estrategia tan jalada de los pelos. Además, mis limitados conocimientos en materia de guerra y mi sentido común me decían que es imposible ascender a rango de general en tan poco tiempo, considerando que la guerra duró poco menos de un año.

“En 1894 nació mi abuelo: Louis Benaventure. Siendo hijo de un general tan renombrado recibió excelente educación militar. De hecho, fue un patriota desde su niñez, con sed de venganza por recuperar los territorios usurpados por el imperio alemán. Fue además un gran líder, destacándose en los juegos de guerra, y luego, como cadete en la escuela militar, se graduó con las mejores notas justo antes de la Gran Guerra. Como era de esperar, mi abuelo ascendió en el ejército. Fue parte activa de la batalla de Verdun como estratega y soldado desactivando minas. Así perdió una pierna, pero ganó la Médaille Militaire por su valentía. Después de la guerra, Francia estaba tan devastada que decidió partir a los EEUU, donde le cambiaron el apellido a Benavent. Allí conoció a mi abuela y tuvieron un hijo, Bill, el 7 de diciembre de 1921.”

El Sr. Benavente había encendedio un habano y se paseaba ahora por la habitación con un aire de grandeza digno de un jefe militar. Mientras divagaba hablando de los negocios de su abuelo en EEUU y de la educación de su padre se paró frente a su ventana en una pose tan majestuosa que mi compañero no dudó en fotografiarlo. “Para la portada” me dijo en voz baja. Sin embargo, a pesar de su porte, este hombre tenía un discurso lleno de incoherencias y exageraciones. ¿Estratega y soldado desactivador de minas? ¿Patriota que huye de su patria? Además, divagaba mucho antes de llegar al punto central de su historia, que era lo que nos interesaba.

“El 7 de diciembre de 1941 - prosiguió - un ataque sorpresa japonés destruyó el puerto de Pearl Harbor. Mi padre dormía la mona en un carro cerca de la bahía después de la noche de celebración que había pasado con sus compañeros de la Marina. Tras la increible derrota, pidió ser transferido al frente occidental en donde participó de las batallas de El Alamein, el desembarco en Sicilia y luego en la operación Overlord del 6 de junio de 1944 en la primera oleada de la playa Omaha. Obviamente sobrevivió y su división fue la primera en abrir una senda por la cual pasarían las siguientes oleadas de ataque. Fue premiado con la Medalla de Honor del Congreso por sus acciones heróicas ese día y luego de la guerra, nombrado agregado militar en Perú, donde conoció a mi madre, Carmen Inurritegui. Como verán, vengo de una familia de guerreros, de gloriosos guerreros. Los uniformes y armas que tengo en este cuarto son herencia de cien años de gloria en el campo de batalla. A mi madre nunca le gustó la idea de que entrara en la escuela militar, mi padre se regresó a EEUU y me dejó solo con ella. Luego me enteré que tuvo un hijo que peleó en Viet-Nam y que este a su vez tuvo uno que peleó en el golfo pérsico.

Yo, por mi lado, apenas pude traté de enlistarme en el ejército peruano, pero mi doble nacionalidad no me lo permitió. Viajé a EEUU, y el resultado fue el mismo (si tan solo hubiera llegado para la época de Viet-Nam…) fue frustrante. Estando allá, sin nada mejor que hacer, me metí a estudiar cine. Pensar que podría haber estado uniformado, matando enemigos sin piedad, sintiendo la adrenalina mientras reventaban las bombas…”

Había cogido uno de sus fusiles. Durante un rato tuve miedo de que se volviera loco y nos disparara. Hablaba con tal fervor acerca de asesinar, de degollar, de volar sesos… Pero luego la volvió a dejar en su sitio, su mirada se tranquilizó y siguió hablando.

“Más de una vez pensé en saciar mi sed de sangre asesinando a sangre fría a alguno de mis compañeros de la escuela de cine, pero sería un simple asesinato y no el contexto que buscaba, era indigno. A veces me la pasaba noches enteras planeando ofensivas y estrategias mientras los demás dormían, estudiaban, o tenían sexo. Estaba absolutamente absorto en la idea de guerrear. Muchas otras veces pensé en el suicidio, si no podía matar dignamente a nadie, me mataría a mí mismo. Sin embargo decidí esperar y pasaron los años. Durante ese tiempo observé con impotencia los sucesos en Sudamérica, Pinochet en Chile, la Junta Militar en Argentina, Velasco en Perú… y me preguntaba en qué momento estallaría la guerra, no sé, ¿por qué Pinochet no decidía invadir Perú o algo por el estilo? Tal vez así podría regresar, enlistarme y pelear. Mi mente solo se centraba en una cosa: la guerra.

Sucede que hacia mediados de los años 80 se me presentó una gran oportunidad. Un viejo compañero de la escuela de cine me había pedido que lo ayude a producir una película bélica, dados mis conocimientos del tema. Al inicio, la idea me pareció buenísima, de hecho le di mi apoyo sin pensarlo, sin embargo los años de violencia reprimida me hicieron ver más allá y encontrar la luz: si no podía enlistarme en un ejército y mi honor no me permitía asesinar a nadie salvo en caso de enfrentamiento, al menos me regocijaría con la visión y el registro de una masacre real entre dos ejércitos. Logré convencer a mi compañero de que me dejara escribir el libreto no de una película sino de un documental acerca de la violencia que ocurría en ese momento en mi país al cual amaba.

Lo demás fue fácil, pasé la información a un grupo de pobladores de un pueblo de Ayacucho acerca de un puesto senderista presuntamente desprotegido, pero con información vital para conocer el paradero de sus cabecillas, los cholos te creen lo que sea que les digas, incluso les contribuí con rifles y municiones que conseguí en el mercado negro. La escena fue preciosa, 15 cholos con rifles atacando una guarnición de cómo 20 senderistas, mucha sangre y yo feliz. Sin embargo mis compañeros de la filmación se horrorizaron con las imágenes y, si bien terminamos la grabación, enterraron la cinta de manera que nadie más la viera e hicieron votos de silencio. No tuve problema con ello, mi sed estaba saciada.

Decicí quedarme en Lima, el ambiente de guerra me estimulaba, pero no volví a buscar sangre, más bien me encerré en un cuarto en casa de mi madre. Con el tiempo ella murió, no lloré. Al enterarse de aquello, mi padre depositó medio millón de dólares en una cuenta a mi nombre y me heredó las fotos y otros objetos que tengo acá. No sé por qué lo hizo, tampoco me importa. Hace dos años decidí mudarme a este cuarto, pensé que sería más seguro autointernarme en el manicomio en caso de que alguien abriese un caso en mi contra por la masacre filmada de los 15 cholos, además, pensandolo bien, hay que ser un loco para hacer tal cosa. Pero la justicia en este país tarda mucho y lo más seguro es que sea un anciano antes deque algo así pase. La vida es tranquila cuando se está solo y la comida no es tan mala.”

“Eso es todo - le dije - gracias por su tiempo”.

“Gracias a ustedes por escuchar mi historia, creo que ahora puedo morir con la conciencia limpia”.


La historia no salió publicada. El hombre estaba definitivamente loco, pero por alguna razón no creimos pertinente publicar tal confesión mientras este hombre viviera. El artículo está escrito, las fotos están tomadas, pero están guardados, esperando ver la luz. Si estoy actuando mal, que Dios me juzgue.

domingo, abril 16, 2006

Diario de Alan Stinger

Confiando en que haya más lectores acá que en mi msn space, voy a publicar una serie de episodios del diario de un personaje de juego de roles. Mi idea es publicar dos veces a la semana, una el lunes y otra el jueves (o viernes) y crear una serie.
La serie esta dividida en 3 partes y cada una va mostrando una evolución ficticia del mundo, comenzando por la presentación de un mundo y de una Lima en el siglo XXII y avanzando en el tiempo mientras que sus personajes se mueven en éste.
Ya sin mucho floro, espero que guste.


Diario de Alan Stinger, primera parte.

Nuestro Mundo: Situación mundial hacia 2105:

Hacia mediados del siglo XXI, la República Popular de China había logrado un poder económico, político y militar sobre todo el sudeste asiático. El comunismo chino ya no hubiera podido haber sido reconocido por Mao, sin embargo; los principios de izquierda se habían arrimado para dejar paso a una economía de importación. Las tensiones entre EEUU y China se intensificaron, empezando así la Tercera Guerra Mundial, evento que detonó con la invasión militar a Taiwán por parte de China.

Durante la guerra, los ejércitos Aliados (EE.UU. – UE) lucharon en distintos frentes contra el Ejército Popular, produciéndose muchas masacres, tanto entre blancos militares y poblaciones civiles. Fue además una guerra nuclear que devastó completamente EEUU y China. 17 bombas atómicas, tres bombas de hidrógeno y una bomba de neutrinos fueron detonadas durante la guerra. En uno de los puntos más dramáticos, Washington DC fue destruida por una bomba H, dejando a los norteamericanos sin gobierno político centralizado; la población civil de USA se vio diezmada por este y otros ataques, siendo la mayoría de sobrevivientes afroamericanos. Fue un momento clave para EEUU pues se formaría un gobierno militar por primera vez en su historia. Sin embargo, la cúpula gubernamental china era virtualmente indestructible: su sede de gobierno se encontraba en una estación espacial en órbita terrestre. Ni el mayor esfuerzo de guerra pudo evitar la derrota de los EEUU. Tras la rendición de los norteamericanos, se firmó el Tratado de Sydney, que determinaba que EEUU sólo tenía soberanía sobre su ejército. Sus tierras estaban áridas y secas por las bombas, miles de millones habían muerto. El gran Imperio había caído.

Para inicios del siglo XXII, Europa había sido reconstruida, al igual que lo había sido a partir de 1945. Su sistema de gobierno pasó a ser socialdemócrata, habiendo formado, una vez mas, una confederación; Rusia, en cambo, es una de las dos potencias capitalistas, seguido la brutal inserción del capitalismo luego de la caida del comunismo. Esto genera los actuales choques entre rusos y europeos.

China pasaba a ser la primera potencia del mundo, declarándose, poco después de la guerra, un Imperio. Descendiente de Puyi, el Ultimo Emperador, y ligado al antiguo Partido Comunista (ahora, la Corte Imperial), el Emperador es de origen divino, mandado por el mismo Cielo, y es líder tanto político, como religioso y militar.

Norteamérica no ha sido reconstruida. Quedan algunos pueblos y sobre todo granjas comunales, donde la ley se rige con un sistema de “vigilantes”. El ejército y los sobrevivientes más pudientes se trasladaron a Sudamérica, donde se realizó el proyecto de mayor envergadura de la historia: la construcción de 13 MegaCiudades, conglomerados urbanos de cientos de millones de personas, colmenas humanas de pisos interminables, una zona de capitalismo feroz, con guerras económicas y políticas libradas por las MegaCorporaciones, dueñas absolutas del poder.
En África, los niveles de pobreza han llegado a extremos infrahumanos. En algunos paises el hambre ha hecho que la gente vuelva al canibalismo y las religiones basadas en la magia. El apartheid es practicado con aún más violencia en Sudáfrica, y similares políticas son seguidas en países con población colonial blanca. El norte está dominado, por su lado, por el Islam, habiendo guerras étnicas y civiles por doquier.

Australia es una de las pocas, si no la única, república independiente y neutral. De hecho, los remanentes del gobierno norteamericano y demás gobiernos que así lo quisieron se establecieron ahí, y muchos la llaman por lo bajo la “New America”, el adalid de la libertad y paz mundial.

La situación geopolítica del mundo en el año 2105 es de tensión, una tensión constante que se vive, se come y se respira todos los días. África es un polvorín, pero es debil y desorganizada. Sin embargo, el Imperio Chino, amo económico y político del mundo, teme el poder de las MegaCorporaciones, y éstas a su vez ven un excelente mercado en la población china. Una nueva guerra podría estar gestandose en ese momento… (...Sigue en el proximo capítulo...)

martes, abril 04, 2006

We shall fight on the beaches

La historia hace al hombre, pocos hombres hacen historia: Winston Churchill fue uno de ellos. Siendo miembro de la Cámara de los Comunes, en 1939, propuso invadir Noruega y Suecia antes de que Hitler lo hiciera, a causa del valor estratégico de sus minas de hierro. El primer ministro Chamberlain no aceptó la propuesta, prefiriendo así optar por el "drôle de guerre" (guerra de broma), es decir, esperar en Francia al ataque de las fuerzas alemanas. El Blitzkrieg (guerra relámpago) de Hitler provoco la retirada de los ejárcitos estacionados en el continente. Tras la retirada, Chamberlain se retiró y Churchill asumió la penosa tarea de dirigir a Inglaterra en la adversidad. Sin embargo, no se amilanó ante aquella primera derrota y el 4 de junio lanzó el famoso discurso conocido como "We shall fight on the beaches" (Lucharemos en las playas), tras haber ofrecido dias antes "sangre, trabajo duro, sudor y lágrimas" para derrotar al fascismo europeo, en un discurso que unió a los diversos partidos por un esfuerzo común.

A continuación, un extracto del discurso del 4 de junio en el cual reiteró que Inglaterra no se rendiría y lucharía sola si era necesario. (Vale recordar que la URSS entró en la guerra en 1942, al igual que EEUU; vale recalcar la heróica labor de los pilotos de la RAF, quienes defendieron la isla repetidas veces ante los constantes ataques de la Luftwaffe).


"I have, myself, full confidence that if all do their duty, if nothing is neglected, and if the best arrangements are made, as they are being made, we shall prove ourselves once again able to defend our Island home, to ride out the storm of war, and to outlive the menace of tyranny, if necessary for years, if necessary alone. At any rate, that is what we are going to try to do. That is the resolve of His Majesty's Government-every man of them. That is the will of Parliament and the nation. The British Empire and the French Republic, linked together in their cause and in their need, will defend to the death their native soil, aiding each other like good comrades to the utmost of their strength. Even though large tracts of Europe and many old and famous States have fallen or may fall into the grip of the Gestapo and all the odious apparatus of Nazi rule, we shall not flag or fail. We shall go on to the end, we shall fight in France, we shall fight on the seas and oceans, we shall fight with growing confidence and growing strength in the air, we shall defend our Island, whatever the cost may be, we shall fight on the beaches, we shall fight on the landing grounds, we shall fight in the fields and in the streets, we shall fight in the hills; we shall never surrender, and even if, which I do not for a moment believe, this Island or a large part of it were subjugated and starving, then our Empire beyond the seas, armed and guarded by the British Fleet, would carry on the struggle, until, in God's good time, the New World, with all its power and might, steps forth to the rescue and the liberation of the old."

lunes, marzo 20, 2006

Para pensarlo, ¿no?

Propongo un ejercicio mental. Imagina que coges un libro y lo abres por la mitad. Entonces empiezas a leerlo. Te das cuenta entonces de que no entiendes nada y te preguntas entonces, ¿Por qué esta sucediendo tal o cual evento? ¿Qué hace que este personaje actúe de esta manera? ¿Quién es este otro personaje?... ¿Por qué entonces no empezamos el libro por el comienzo? La realidad de nuestro mundo funciona de la misma manera. Todos los sucesos actuales son consecuencia directa de su pasado. Así es y así será hasta el fin de los tiempos. Tal es la importancia de la historia.

Tal como lo dice su nombre, la historia relata los hechos del pasado. Se entiende como pasado a todo suceso anterior a un momento determinado al cual se llama presente y que se encuentra en constante movimiento. Así, por ejemplo si el presente es la declaración de una guerra, nos remontamos a los sucesos que influyeron en esta declaración (necesariamente en el pasado, sea inmediato o lejano). Lo que debemos entonces entender es que al igual que los hechos pasados influyen en nuestro presente, lo que hagamos en el presente va a necesariamente influir en nuestro futuro.

Este 9 de abril los peruanos elegimos nuevamente a quien nos debe representar en los próximos 5 años y, al parecer, la historia se repite: seguimos eligiendo al caudillo. Haciendo un repaso de la historia republicana me di con la “sorpresa” (no realmente sorpresa, pues realmente no me sorprendió, más bien me refrescó la memoria) de que la mayoría de presidentes (salvo los que llegaron al poder por la fuerza) ganaron gracias a que eran carismáticos, políticos no tradicionales o que respondían al problema inmediato que presentaba la coyuntura del momento. La realidad de nuestro presente es el descontento de una gran masa de la población ante el gobierno de Alejandro Toledo, ante la cual nace un nuevo caudillo llamado Ollanta Humala. Sin embargo, no es nada más que un caudillo, es decir, un líder carismático, político y militar, generalmente asociado con el autoritarismo y la demagogia (según la Wikipedia). Si bien me estoy refiriendo a “caudillo” sin referirlo necesariamente a lo militar, en este caso Humala parece concordar en su totalidad con la deficición.

Haciendo un repaso de tan solo los últimos 20 años aproximadamente nos damos cuenta de algo alarmante: en el 85, Alan García hizo uso de sus facultades de orador y se ganó al pueblo; en el 90, Fujimori apeló a su condición de hijo de migrantes para ganarse el apoyo de los miles de migrantes provincianos que vivían ahora a los alrededores de la capital; en el 2001, Toledo prácticamente se autodenominó el nuevo Pachacútec, salvador del pueblo peruano. Los tres eran caras relativamente nuevas en política, los tres se presentaron como la solución a la coyuntura, los tres la cagaron de alguna manera.

¿Será que a los peruanos nos gusta repetir el plato constantemente? Personalmente no lo creo. Pero seguiremos repitiendo nuestra historia de elegir siempre al hombre que promete regalar peces en vez de enseñarnos a pescar hasta que no se haga una buena reforma educativa y se procure realmente educar al pueblo. Mientras seamos un pueblo en el cual más de la mitad de chicos que se gradúan de 5to de media no entienden lo que leen, y en el que muchos dejan el colegio antes de terminar siquiera la primaria, los que tienen el poder seguirán aprovechándose.

Parte de solucionar nuestros problemas radica en hacer un examen de conciencia y reconciliarnos con nuestro pasado. Dejar de renegar de antiguos presidentes mal elegidos (incluso hay quienes reniegan de nuestro pasado como colonia) y avanzar de una vez al futuro sin tropezar con la misma piedra. No hay solución posible a corto plazo, eso es un hecho, pero sí se puede lograr un cambio gradual con algo de inteligencia, una pizca de buen humor y mucha paciencia.

sábado, marzo 04, 2006

sábado, diciembre 03, 2005

El mundo se va a acabar

Sentado frente a un televisor, cerca de medianoche, un gringo típico, enorme en un sillón de la sala de una casa suburbana, en una oscuridad alumbrada solo por las intermitentes luces de la TV. El programa vende el "espectacular shaker maker 2000", que en sólo 10 segundos te garantiza milk shakes más allá de lo imaginable. El gringo piensa "That´d be great for the kids" y automáticamente agarra el teléfono y ordena uno.

No es necesario irse a ejemplos extremos para darse cuenta de la influencia que tiene la TV y, sobre todo, la publicidad, sobre nosotros seres humanos. Sólo basta con caminar un día por la ciudad. Por todos lados nos bombardean con spots publicitarios cuyo objeto es vender un producto. Detrás de todo: el capitalismo. Las corporaciones son aquellas que tienen el verdadero poder.

La idea del hombre como una masa es un cáncer que nos carcome desde finales del siglo XIX, cuando la razón científica se separó definitivamente de la fe. Los científicos sociales basaron el nuevo sistema en deshumanizar al hombre y hacerlo formar parte de una masa cuyo objetivo era mantener a los poderosos. Nunca antes se había visto ejércitos nacionales, ultranacionalismos, comunismo ni su contraparte capitalista radical. Todo, controlado por los medios de comunicación que se encargaron en cada caso de manejar la opinión de la masa.

La publicidad se diferencia de la propaganda porque esta última se refiere a la política y la primera a la venta de productos. El control que estamos viviendo en estos tiempos es el del consumismo. Vivimos con muchas cosas que no necesitamos, los artefactos de ahora son menos resistentes pues son desechables y porque siempre sale un producto mejor, más avanzado. Nos sentimos mal por lo que somos porque envidiamos lo que el otro tiene, en vez de aceptar y agradecer lo que tenemos y porque, en todo caso, el dinero lo tienen pocas personas que mantienen a la masa con más o menos recursos que repartirse. Los que no tenemos dinero vivimos bajo un constante bombardeo de nuevos productos, nuevas tecnologías, nuevos vicios, nuevas maneras de "ser alguien" en relación al "éxito profesional", lo cual significa subordinarse ante los poderosos, darse cuenta de que no es posible alcanzarlos, pero seguir su ejemplo.

¿Hacia dónde se dirige el mundo? Hemos tergiversado un mandato supremo, sobreponiendo la voluntad del hombre sobre la divina. Ahora el hombre quiere ser Dios y se enaltece al tener una multitud que lo respalda. La cadena es simple: Al tope están los dueños del mundo (unos pocos con trillones de dólares en sus cuentas bancarias) - luego les siguen los empresarios - luego la clase política - luego los "profesionales" - los estudiantes - el pueblo. Cada uno rindiendo pleitesía al que está más arriba. Yo elijo salirme. No salir de la sociedad en la cual me tocó vivir y de la cual no puedo salir, pero sí darme cuenta de lo que sucede en mi mundo y tratar de lograr que la gente se de cuenta.